2. La lucha por el estado soviético

Al contrario de las expectativas de Marx, la revolución proletaria no ocurrió primero en un estado capitalista avanzado sino en el más primitivo de los estados imperialistas. A pesar de que los levantamientos revolucionarios se extendieron por toda Europa central, ellos fueron derrotados -- sobre todo gracias al rol jugado por los políticos socialdemócratas apoyados por los kautskistas centristas. Como resultado las dificultades que los bolcheviques enfrentaron fueron mayores que las previstas.

La tragedia de la decadencia de la revolución soviética no puede explicarse sin un trabajo analítico. Lo que tenemos que hacer aquí es explicar el significado político de las estrategias y programas que fueron adoptados o rechazados por las distintas fuerzas contendientes para defender el estado obrero soviético.

Las políticas iniciales de los bolcheviques

La revolución rusa se enfrentó al problema inmediato de sobrevivir en una economía atrasada, internacionalmente aislada y en un país destruido por la guerra. Estos problemas fueron multiplicados por la necesidad de la defensa militar del nuevo estado soviético contra la invasión imperialista y los ejércitos contrarrevolucionarios locales. Mientras los enemigos de la revolución fueron militarmente derrotados, lo mismo le ocurrió a la revolución internacional; el débil estado obrero se encontró sólo para enfrentar su atraso. La estrategia bolchevique consistió en superar las limitaciones de Rusia para sostenerse hasta el triunfo de la revolución internacional.

Los bolcheviques invirtieron muchos de sus limitados recursos en ayudar otras revoluciones. Puede parecer extraño en comparación con las posiciones nacionalistas de parte de la actual izquierda, pero Lenin no fue un nacionalista soviético. Él sostuvo la importancia central de la revolución en Alemania (el país industrial donde las organizaciones obreras eran más fuertes); él sostuvo que si la revolución rusa tenía que ser sacrificada para conseguir la revolución en Alemania, entonces lo sería. El principal significado de la revolución rusa fue el papel que pudo haber jugado como disparadora de la revolución internacional. El principal objetivo de los bolcheviques, en consecuencia, fue la creación de la tercera internacional comunista para reemplazar a la “amarilla” segunda internacional socialdemócrata.

En Rusia, en los primeros meses de la revolución, importantes medidas económicas fueron tomadas. Los bancos fueron expropiados, el monopolio del estado sobre el comercio exterior fue establecido, y en el campo las grandes propiedades fueron nacionalizadas y distribuidas entre los campesinos. El gobierno primero trato de restablecer la producción industrial con compañías privadas que funcionabas bajo control obrero, pero debido a la hostilidad de los capitalistas y a la presión de los obreros, las industrias también debieron ser nacionalizadas.

Como hemos visto, en el nacimiento del estado obrero, las condiciones capitalistas dan lugar gradualmente a medidas socialistas como la planificación estatal. Este problema general era cualitativamente peor en la URSS. Pronto después de la revolución, Lenin observó que era más fácil expropiar a los capitalistas que organizar la economía bajo líneas proletarias. En consecuencia medidas de compromiso fueron tomadas: altos salarios para expertos burgueses y para “todo aquello que sea científicamente progresivo en el sistema de producción” así como salarios competitivos para aumentar la disciplina laboral. Lenin notó honestamente que el gobierno soviético había sido obligado a “dar un paso atrás, o acordar un compromiso con las tendencias burguesas”. Diez años después tales medidas fueron levantadas como el símbolo del socialismo.

Durante el periodo heroico de la guerra civil, muchos bolcheviques se convencieron de que el capitalismo había sido abolido. La realidad fue que las condiciones de guerra hicieron necesaria la política del “comunismo de guerra” -- eliminación del mercado, requisas forzosas a los campesinos, paga a los trabajadores por medio de mercancías en lugar de dinero. Pero este fue de hecho un paso hacia atrás, no un avance hacia una mayor productividad, característica típica del socialismo. Lenin comentó retrospectivamente:

Nosotros esperábamos -- o quizás seria más honesto decir que presumimos sin haber considerado el problema adecuadamente -- ser capaces de organizar la producción estatal y la distribución estatal de productos en una forma comunista en país de pequeños campesinos por medio del estado proletario. La experiencia ha mostrado que estábamos equivocados. Al parecer un número de etapas transicionales eran necesarias -- capitalismo de estado y socialismo -- para preparar los muchos años de esfuerzos para la transición al comunismo. ... Ayudados por el entusiasmo generado por la gran revolución, y basados en intereses personales, incentivos personales y principios comerciales, debemos primero tratar de poner en funcionamiento este país de pequeños campesinos para construir las vías hacia el socialismo por medio del capitalismo de estado.

Ahora discutiremos brevemente lo que Lenin quería significar con estado obrero. Los bolcheviques malinterpretaron el comunismo de guerra porque ellos esperaban -- y sabían que el futuro de la revolución dependía de ello -- futuras victorias del socialismo en Europa occidental. Solamente cuando fue claro que estas victorias no llegarían, ellos se dieron cuenta de que deberían vivir en un estado obrero transicional en Rusia por un periodo prolongado.

Cuando la guerra civil termino en 1921, los bolcheviques debían enfrentarse con una situación peor que los remanentes del capitalismo. Por un lado, la mayoría de la población eran campesinos, quienes habían adquirido tierras por medio de la revolución y en consecuencia habían profundizado su conciencia pequeño burguesa. Por otro lado, el país estaba desbastado, la industria producía con una capacidad mucho menor que la que tenía antes de 1914, y la propia clase obrera había sido dispersada, habiéndose ido de las ciudades al ejército o al campo.

Bajo la dirección de Lenin se buscó una solución: los incentivos personales y los principios comerciales antes mencionados. Su nueva política económica (NEP) de 1920 legalizaba el mercado e impulsaba el comercio privado y la producción pequeño burguesa (así como inversiones extranjeras de las cuales muy pocas fueron atraídas). Al mismo tiempo, los primeros pasos hacia la planificación estatal fueron tomados en 1921: un plan para la electrificación y el establecimiento de la comisión de planificación estatal (Gosplan). Como resultado de ello la economía se recupero, y en 1926 la producción ya había sido restablecida a sus niveles de pre-guerra y la población podía comer sin racionamiento nuevamente. Por otro lado, el estado obrero tenia que combatir entonces los efectos del capitalismo a pequeña escala que había revivido. Algunos beneficios sociales fueron introducidos y otros prometidos, pero la escasez, la explotación y la desigualdad dominaban la economía. La ley del valor aun mantenía su validez.

Nosotros hemos notado que la tarea revolucionaria fundamental en el área económica es el combate de la ley del valor: eliminando sus efectos y reemplazándola por la planificación conciente. Pero en la producción a pequeña escala que dominaba la Unión Soviética, las leyes capitalistas mantenían mucho más validez que la que hubieran tenido en un estado obrero más avanzado. Y dado el poder del mercado mundial, siempre estuvo presente la amenaza de que el imperialismo pueda avasallar al estado obrero penetrando por cada una de las concesiones que se le hicieran al capitalismo.

¿Como podría haber trabajadores concientes planificando cuando el proletariado era minúsculo y estaba disperso? Solamente por medio un gran avance industrial y cultural y un aumento del nivel de vida podía la clase obrera volverse genuinamente dominante. Pero para aumentar los recursos disponibles para los trabajadores, la economía soviética primero tenia que ser puesta en pie. Y esto implicaba restaurar ciertas medidas capitalistas incluso más allá de la producción y el comercio privados a pequeña escala. Estas medidas peligrosas, pero desesperadamente necesarias, podían mantener a la URSS como un estado obrero solamente por un periodo limitado. Las revoluciones en los países avanzados eran criticas para romper el bloqueo imperialistas y permitir sobrevivir a al Rusia revolucionaria.

“El capitalismo de estado”

La solución de Lenin fue resumida como “capitalismo de estado”. Este término fue utilizado por los escritores marxistas para significar intervención por parte de un estado burgués en la economía, incluyendo la propiedad de los mayores medios de producción. La economía alemana de guerra dio al capitalismo de estado en significado concreto de planificación y organización de la economía en los años de guerra previos a la revolución rusa. Fue un ejemplo poderoso, para Lenin especialmente. El escribió en 1918:

¿Que es el capitalismo de estado bajo el poder soviético? Alcanzar en capitalismo de estado en el momento actual significa poner en funcionamiento la contabilidad y el control que las clases capitalistas aplican ... Si nosotros lo conseguimos en Rusia, la transición al socialismo será fácil, estará dentro de nuestro alcance, dado que el capitalismo de estado es algo centralizado, calculado, controlado y socializado, y eso es justamente lo que no hace falta; esta amenazados por actitudes pequeño burguesas, que más que ninguna otra cosa se han desarrollado a lo largo de la historia de Rusia en su economía, y los cuales nos hacen imposible tomar los pasos necesarios para el éxito del socialismo.

La actitud pequeño burguesa contra la cual Lenin escribió era la de “beneficiarse personalmente lo máximo posible de los frutos de la victoria [sobre la burguesía]”. La pequeño burguesía rusa, sólo recientemente emergía de un régimen precapitalista, y actuaba como capitalista solamente en el sentido de la avaricia, no con el objeto del desarrollo económico. Un campesino, por ejemplo no concebiría invertir su plusvalía en industrias vitales para producir las herramientas necesarias en la agricultura, incluso si esto fuera inmediatamente beneficioso. Con seguridad el preferiría extender su propiedad, quizás tomar empleados para que lo ayuden en el trabajo, o gastar sus ganancias.

Por el contrario, “capitalismo de estado” significa el grado más alto de planificación y centralización alcanzado hasta ahora por la sociedad. Lenin no estaba ocupándose aquí de la decadencia del estado y el monopolio capitalista que él remarcó en sus trabajos sobre el imperialismo. Los aspectos reaccionarios del monopolio serán eliminados por la contabilidad y el control en interés de la mayoría de trabajadores y campesinos. Dado que el principal problema económico de la revolución fue superar su atraso, Lenin vio al capitalismo de estado como un aliado del estado obrero, una etapa inevitable (bajo las condiciones rusas) en el camino al socialismo.

Dadas las condiciones soviéticas, la planificación que el estado obrero trataba de conseguir no podía ser la planificación socialista basada en la conciencia de los productores libremente asociados. Ni, por el otro lado, tampoco podían los trabajadores limitarse a una planificación capitalista con el objetivo burgués de expandir el valor y la plusvalía. Lo que debía ser hecho era la intervención conciente del proletariado en la economía para aminorar las consecuencias de las relaciones capitalistas sobre los trabajadores y para encontrar estrategias para desarrollar la economía.

Con la distinción entre capitalismo y socialización capitalista en mente, Lenin distinguió cinco categorías de la producción soviética: 1) “natural” (pre-capitalista) granjas; 2) pequeñas mercancías (por ejemplo campesinos); 3) capitalista privada a gran escala; 4) capitalista de estado; y 5) socialista. Bajo el capitalismo de estado él incluyó: a) concesiones a capitalistas domésticos o extranjeros para desarrollar empresas estatales; b) cooperativas de campesinos y pequeño productores (las cuales facilitarían la organización y supervisión estatal); y c) el empleo de agentes capitalistas para la venta de los bienes producidos por el estado.

Para Lenin el término producción “socialista” se refería a las fabricas de propiedad del estado directamente administradas por sus agentes; el claramente usaba el término en el mismo sentido que lo hizo en el nombre “URSS”, significando industrias que se encontraban en el camino para alcanzar la meta socialista. Sobre la distinción entre industrias capitalistas de estado y socialistas Trotsky criticó el uso que hacia Lenin del “término ‘capitalista de estado’, el cual nosotros usamos cuando nos referimos a la economía de nuestro estado”. El también generalizó el término “socialista”, aplicando en el mismo sentido que Lenin a toda la industria soviética:

La industria del estado obrero es una industria socialista en sus tendencias al desarrollo, pero para desarrollarse, utiliza métodos que fueron inventados por la economía capitalista y que no hemos podido superar aun. ... En nuestro país, el crecimiento de la industria estatal soviética significa el crecimiento del propio socialismo, un fortalecimiento del poder del proletariado.

El término “industria socialista” ha sido sin embargo posteriormente pésimamente usado, sobre todo por Stalin en su propio beneficio, sosteniendo que las leyes capitalistas desaparecen cuando toda la industria y la economía han sido estatizadas. Hubiera sido más claro que los bolcheviques llamasen al conjunto de la economía del estado obrero bajo la NEP “capitalismo de estado”, con el objeto de mostrar que las leyes operativas del capitalismo habían sido sólo levemente modificadas en todas las esferas de la economía.

El error fue institucionalizado en el trabajo teórico de Preobrazhensky, el cual se transformó en el modelo que creó más confusión en lo que llamó “política económica del socialismo”, Como hemos visto en el capítulo 2, para Preobrazhensky la propiedad capitalista de estado significa “casi completamente” el final de la producción de valor. Lo mismo se aplica al estado soviético:

En la economía soviética la combinación entre la industria estatizada y el campesinado independiente es infinitamente débil respecto al intercambio y al crédito, dado que la estructura organizacional de la industria es históricamente más desarrollada que en cualquier país capitalista. Como resultado de ello nosotros tenemos que la ley del valor difícilmente funcione dentro del sector económico estatal, mientras que la misma funciona a pleno más allá de los limites de la economía estatal ...

Preobrazhensky creía que el valor había sido esencialmente eliminado de las empresas estatales debido al dominio de la planificación y la debilidad del comercio del sector pequeño burgués. El consideraba a la ley del valor como un regulador de precios basado en la oferta y la demanda del mercado, no como una guía de las tendencias objetivas de la economía. De hecho, el creía que la industria estatal, a pesar del atraso del nivel de producción, había abolido el carácter de mercancía de la fuerza de trabajo. Las implicaciones de este error fueron marcadas por varios autores, incluido Stalin, y las consideraremos en el capítulo 5.

En contraste, la descripción de Trotsky de que la industria estatal se adhiere a las normas capitalistas era correcta: “Los principios del cálculo comercial han sido reintroducidos en las empresas de propiedad del estado y los salarios nuevamente pueden depender de las capacidades y al productividad de los trabajadores”.

Lenin fue incluso más allá. Cuando el famoso debate de los sindicatos tuvo lugar en el partido, el entendió las implicaciones de las tendencias burguesas dentro de la NEP mejor que ningún otro líder (incluido Trotsky, quien estuvo en el lado equivocado en esta cuestión). Para el no era suficiente con admitir que el trabajo seria tratado de una forma capitalista; también era necesario que los trabajadores sean libres de defenderse ante los peligros de la operación capitalista:

La transferencia de las empresas estatales a un funcionamiento en base de sus beneficios esta inevitablemente e inseparablemente conectada a la NEP; ... En vista de la urgencia por aumentar la productividad del trabajo y hacer que cada empresa estatal muestre que es productiva, y en vista de el aumento de los estrechos intereses departamentales, se crearan con seguridad conflictos de interés en materias relacionadas con las condiciones de trabajo entre la masa de trabajadores y los directores y administradores de las empresas estatales, o las oficinas gubernamentales a cargo de ellas. Luego, en las empresas socializadas, indudablemente los sindicatos deben luchar para defender los intereses de los trabajadores ...

A pesar de las normas capitalistas de funcionamiento interno de las empresas, Lenin esperaba que las firmas estatales, por medio de la participación en la economía planificada produjeran para los intereses del proletariado, lo ayudaría a llevar al estado soviético hacia el socialismo. Esto falló, las condiciones eran demasiado adversas, y los elementos avanzados de la clase obrera eran demasiado pocos como para llevar adelante la necesaria organización y planificación. “No hay ninguna evidencia del funcionamiento de un plan económico integrado estatalmente” escribió Lenin en 1921 al director de la comisión de planificación estatal. El pretendía que se favorezca a las industrias más esenciales y que se cierre aquellas que eran ineficientes y “que se mantenían funcionando por tradición, rutina, o el deseo de los trabajadores de no cambiar su ocupación o domicilio”. Y en 1922 el advirtió en el congreso del partido, “durante los últimos años hemos mostrado claramente que no podemos administrar la economía. Esta es una lección fundamental. O probamos lo contrario en los próximos años, o el poder soviético no será capaz de sobrevivir”.

Hubo “comunistas de izquierda” que consideraron en su momento la NEP de Lenin como un retorno anti-principista al capitalismo, en efecto una derrota de la revolución. Estas posiciones ignoran no sólo que las relaciones capitalistas de producción son inevitables en el primer periodo de cualquier estado proletario, sino también que bajo las económicas condiciones que prevalecían en la URSS difícilmente podrían haber sido eliminadas. Políticamente la posición anti-NEP representa un rechazo moralista y ultraizquierdista a retroceder cuando es necesario; también revela la misma comprensión idealista de la ley del valor que esta tan presente hoy en día. Con la NEP los bolcheviques reconocieron que dado el la inevitable realidad del ambiente capitalista subdesarrollado de la URSS y trataron de adaptarse a esta realidad para transformarla. Que hayan fallado fue en parte consecuencia de las desbastadoras condiciones económicas, pero más significativamente el resultado de la acomodación política del partido al necesario retroceso.

No deber ser olvidado que los bolcheviques cometieron importantes errores bajo la enorme presión en la que se encontraban. Por ejemplo, la prohibición de fracciones dentro del partido comunista y la prohibición de cualquier otro partido de la clase obrera fueron medida tomadas dada la situación política reinante al inicio de los años 20 y consideradas inicialmente como temporarias. (El último partido que se separo de los bolcheviques, los socialistas revolucionarios, fueron suprimidos debido a su adhesión a la contrarrevolución armada durante la guerra civil 1918-1921). Pero como durante el comunismo de guerra, los retrocesos fueron muchas veces defendidas como importantes conquistas, haciendo que el estado obrero degenere. Varias medidas necesarias para defender el estado obrero, como la represión armada del alzamiento de Kronstadt en 1921, luego se convirtieron el al justificación para la represión armada de los defensores del estado obrero.

Los orígenes de la decadencia burocrática

El elemento de conciencia obrera que caracteriza a un estado obrero fue primero visto como un instrumento de pode proletario: consejos obreros (los soviets), milicias, comités de fábricas, sindicatos, partidos obreros, etc. Estos órganos necesitan crecer para incluir secciones más amplias de la clase obrera. Después de que la clase obrera haya sido terriblemente debilitada en la guerra civil, solamente la vanguardia proletaria se encargaba de la administración política y económica. Pero gradualmente toda la clase debía ser involucrada. Para hacer esto posible era necesario subir los salarios y reducir las horas laborables para que los trabajadores tuvieran tiempo, energía y entusiasmo para dedicar a la política.

Lenin enumeró las virtudes de los soviets del primer estado soviético:

Los soviets son el nuevo aparato del estado, el cual en primer lugar, provee una fuerza armada de trabajadores y campesinos, y esta fuerza no esta divorciada del pueblo, como lo fue nuestro antiguo ejercito, por el contrario esta fuertemente ligada al pueblo ... En segundo lugar, este aparato provee una ligazón tan intima y tan indisoluble con la mayoría del pueblo, tan fácil de verificar y renovar, que nada como ellos existió en el previo aparato de estado. En tercer lugar, este aparato, por virtud del hecho de que su personal es electo y sujeto a revocación por la voluntad popular con ninguna formalidad burocrática, es más democrático que ningún otro aparato. En cuarto lugar, provee un contacto con los más bastos profesionales, de estar forma facilitando la adopción de las reformas más variadas y radicales. En quinto lugar, provee una nueva forma de organización a la vanguardia, o sea a lo más conciente, mas energético y más progresivo de las clases oprimidas, ... por medio del cual la vanguardia de los explotados puede elevarse, educarse y liderar al conjunto de sus clases, la cual ha estado hasta ahora completamente fuera de la vida política y de la historia. En sexto lugar, hace posible combinar las ventajas de un sistema parlamentario con aquellas de la democracia directa; o sea confiar a los representantes del pueblo tanto las tareas legislativas como ejecutivas.

El quinto factor enumerado por Lenin -- el rol del partido de vanguardia -- es especialmente importante. De hecho el rol del partido fue fundamental en convertir en revolucionarios los soviets del poder dual durante los eventos de 1917. El mismo es doblemente necesario después de la revolución. La vida política del estado obrero implica luchar no solamente contra la burguesía y sus aliados sino también dentro de la clase obrera contra los sectores atrasados que desean adaptarse a los intereses burgueses.

Trágicamente, los soviets descriptos por Lenin no sobrevivieron la guerra civil. Muchos de los líderes proletarios partieron para formar parte del predominantemente campesino ejército rojo. Otros debieron dejar las fábricas para pasar a parte del aparato que se desarrollo dentro del partido y del estado. Sus lazos con las masas se debilitaron. Los soviets, que en algún momento lideraron la vida política de unas masas cada vez más concientes que tomaban su destino en sus propias manos, se volvieron en organizaciones de mando, dedicadas a organizar la supervivencia. A medida que el hambre achico los horizontes obreros, el burocratismo suplantó a la iniciativa. Como el estado obrero no tuvo otra opción que incorporar elementos del zarismo y del antiguo orden burgués, quienes sino ellos iban a estar educados en las artes militares y en la administración?

En 1919 Lenin observo que “los soviets, los cuales por virtud de su programa son órganos de gobierno de la clase obrera, son de hecho órganos de gobierno para la clase obrera por parte de las secciones mas avanzadas del proletariado, y no por parte de la clase obrera en su conjunto”. Para 1921 la situación era mucho peor: el estado no era ya exactamente un “estado obrero” sino uno con un toque burocrático o mejor dicho “un estado obrero con distorsiones burocráticas”. El partido bolchevique, capaz de hacer la revolución por medio del esfuerzo de un sector minoritario pero políticamente conciente de cuadros del proletariado que lideraron a las masas de trabajadores y campesinos, fue superado por los problemas que implicaban gobernar un amplio país que sufría un desastre económico y donde el proletariado estaba esquilmado. Tuvo que confiar fuertemente en expertos y oficiales de la anterior burocracia de estado y de la intelectualidad zarista -- dada su experiencia administrativa y sus conocimientos especializados. En 1922 Lenin resumía la situación así:

Si tomamos Moscú con 4700 comunistas en posiciones de responsabilidad, y si consideramos la enorme maquinaria burocrática, ese gigante, nosotros debemos preguntarnos: ¿Quien esta dirigiendo a quien?

Con los sindicatos y los soviets burocratizados o atrofiados, el partido bolchevique se mantenía como la única institución obrera que ligaba a la clase obrera con el estado. Pero el partido también estaba sucumbiendo al burocratismo. José Stalin se convirtió en el secretario general del partido (originariamente un puesto administrativo, no la máxima posición política) y adquirió más y más poder por medio de nombramientos en el creciente aparato.

En la ausencia de la revolución en el extranjero, Lenin dedico los últimos años de su vida luchando contra la degeneración del partido y el estado sin encontrar una solución. En su esfuerzo final, su testamento, él reclamó la remoción de Stalin como secretario general y la expulsión de otros bolcheviques cuyos métodos burocráticos eran de su conocimiento; el propuso un bloque con Trotsky para conseguir estos fines. Pero la lucha fue retrazada, y el burocratismo se expandió -- más allá de funcionarios que utilizaban métodos burocráticos y una capa parasitaria que infectaba en conjunto del partido y del aparato del estado.

En 1923 Lenin estaba enfermo, y la burocracia de Stalin fue capaz de controlar las elecciones al congreso del partido y forzar a sus oponentes al silencio público. Después de la muerte de Lenin en 1924 su testamento fue mantenido en secreto para la militancia del partido. Luego Stalin montó la infamiosa campana de “Leninizacion” reclutando dentro del partido a miles de sus miembros más atrasados; esto marginalizo a los viejos cuadros bolcheviques y diluyo el carácter revolucionario del partido. El progreso dentro del partido y del aparato de estado pasó a estar determinado por burócratas que debían sus posiciones a Stalin y su círculo íntimo; esta fracción creció como hongos dentro de los órganos vitales del partido. Carreristas ex mencheviques fueron bienvenidos en el partido a pesar de su pasado y su oposición a al revolución de 1917, y además fueron premiados con posiciones de liderazgo; ellos ocuparon un rol importante en la batalla contra la oposición de Trotsky a la burocratización stalinista.

Los eventos de 1917 han probado que Lenin acertó en la centralización del partido revolucionario; el liderazgo proletario fue la cuestión decisiva del momento, el ingrediente esencial de la revolución permanente. También lo hizo con el destino del estado soviético cuando el partido bolchevique estuvo bajo sitio. Trotsky luego caracterizó el periodo de 1923-24 como el “Termidor” de la revolución rusa, el momento en que las fuerzas antiproletarias prepararon el camino para la contrarrevolución.

Lenin ya había catalogado a la Unión Soviética como “un estado obrero con deformaciones burocráticas”, y es claro que incluso la primera Unión Soviética difícilmente cumplía con la definición marxista de estado proletario. No seria incorrecto llamarla “estado obrero deformado” desde el comienzo, un estado obrero cuya transición al socialismo fue desastrosamente boicoteada por su atraso y su aislamiento. Tal uso del término debe ser diferenciado del uso que se le dio después de la segunda guerra mundial, definición que contrapone las creaciones stalinistas en Europa oriental con el “saludable estado obrero” de Lenin y Trotsky. La diferencia entre estos estados es que solamente la primera Unión Soviética fue un estado obrero, aunque deformado. Los trabajadores lo crearon por medio de su revolución, lo defendieron ante el ataque combinado del imperialismo y la autocracia y se sacrificaron para permitir que sobreviva y se desarrolle.

La oposición de izquierda

Desde el inicio de la NEP hasta la muerte de Lenin, la disputa política dentro del partido comunista parecía estar restringida a tres sectores. La clase obrera confrontaba con los elementos burgueses surgidos durante la NEP por un lado y con la burocracia, que se separaba cada vez más de los trabajadores, por otro. Dado que los otros partidos habían sido suprimidos, todas las fuerzas divergentes dentro de la sociedad soviética se expresaban dentro del partido comunista gobernante.

Mientras la NEP estimuló la recuperación económica reviviendo la producción privada y de los campesinos, el crecimiento industrial y el control conciente de la producción quedaron retrazados. Trotsky citó “la crisis de las tijeras”, en la cual los campesinos dudaron en vender sus productos a precios relativamente más bajos que los productos industriales que ellos necesitaban. Después de la muerte de Lenin en 1924, la mayoría del partido bajo el control de Stalin y Bukharin se resistió a la industrialización con el objeto de evitar una confrontación con los campesinos, quienes tenían en sus manos la mayoría de la plusvalía producida en el país. Pero el estado necesitaba la plusvalía para desarrollar las fuerzas productivas y hacer avanzar el nivel de vida de las masas. ¿Como podía esto conseguirse si no era por medios proletarios?

Trotsky lideró el sector del partido, la oposición de izquierda, que proponía una industrialización más rápida para fortalecer y multiplicar el proletariado. La izquierda propuso un impuesto progresivo sobre la riqueza de los campesinos y una extensión del sector controlado por el gobierno. El estado no sólo tenía que apropiarse del trabajo abandonado por la burguesía sino también acumular más valor. No como ocurre en el sistema capitalista, para remplazar al trabajo vivo debilitando el rol de los trabajadores en la producción; sino por el contrario, para mejorar las condiciones de vida de las masas y defenderlas de la competencia de las fuerzas burguesas de dentro y fuera del país. Esto demandaba restricciones sobre la ley del valor: monopolio estatal del comercio exterior para impedir la dominación imperialista del mercado local, control de los bancos e instituciones financieras, y una supervisión estricta de las industrias más importantes. Sobre todo esto significaba aumentar la actividad política, la conciencia, y las condiciones de vida de la masa de trabajadores.

La propuesta especifica de la oposición de izquierda llamó a la defensa de las condiciones de trabajo, aumento de salarios al menos al mismo ritmo que la productividad, proporcionales beneficios laborales, mejoras de las viviendas de los trabajadores, acuerdos entre los sindicatos y los administradores que se ajusten al código laboral, igualdad entre hombres y mujeres, etc. En la agricultura, donde Stalin y Bukharin proponían la desnacionalización de la tierra y la entrega de títulos de propiedad a los campesinos, la oposición los forzó a retroceder. Ella contrapuso a esto una sistemática introducción de cooperativas rurales y la colectivización de las granjas, una propuesta que no tenía nada que ver con la forzosa esclavitud en granjas “colectivas” que Stalin impuso al final de la década.

Las propuestas agropecuarias de la izquierda estaban relacionadas con las demandas de planificación e industrialización, dado que si no se aumentaba la producción de los productos industriales necesarios para los campesinos la resistencia entre ellos podía aumentar. Pero la oposición fue desprestigiada como románticos socialistas y “super-industrializadores” por la misma gente que apoyó desesperadamente el programa caótico y brutal de industrialización de Stalin en los años 30. A pesar de ellos, bajo la presión de la oposición los primeros planes propuestos por ella fueron aceptados, pero en las manos de la burocracia fueron restringidos a tímidas medidas.

La acumulación de capital en forma balanceada requería también una política internacional activa, tanto en la esfera económica como en la política. La URSS tenía la ventaja de la división mundial del trabajo, no siendo dominada por nadie. La izquierda impulsaba la industrialización y la defensa del monopolio del comercio exterior con el objeto de expandir el comercio de manufacturas con el mundo capitalista. La oposición entendía que a largo plazo, sin una revolución socialista en los países avanzados, el desarrollo económico podía prolongar la vida del estado obrero pero no salvarlo. La tragedia de la historia soviética fue que las necesidades internacionales en las esferas económica y política no fueron cuidadas. La oposición de izquierda resumía la crítica situación de esta manera:

La apropiación de plusvalía por parte del estado obrero no es explotación. Pero en primer lugar, nosotros tenemos un estado obrero con deformaciones burocráticas. El privilegiado aparato administrativo devora una parte considerable de la plusvalía. En segundo lugar, la creciente burguesía, por medio del comercio y la especulación sobre la anormal disparidad de precios, se apropia de otra parte de la plusvalía creada por nuestras industrias estatales.

La oposición de izquierda vio correctamente la restauración del capitalismo como un peligro a enfrentar por el estado obrero. Dentro del partido gobernante esta amenaza estaba representada por el ala derecha de Bukharin, quien defendía los intereses de los Kulaks (campesinos ricos), los hombres de la NEP, y la aristocracia sindical; se fue desarrollando como una corriente burguesa dentro del movimiento obrero. Debido a esto peligro, la oposición reclamaba la democracia partidaria pero se oponía aun llamado a al democracia en todo el país como pedían los socialdemócratas (así como también los liberales e izquierdistas de clase media del extranjero). Dado la absoluta mayoría campesina en Rusia y su desconfianza hacia los comunistas, tal “democracia” solamente hubiera significado la restauración del capitalismo bajo un régimen zarista o fascista reaccionario.

Además, sin su propia industria para producir maquinarias una Rusia burguesa definitivamente entraría al mercado mundial subordinándose al imperialismo. El campesinado es incapaz de gobernar una sociedad moderna. En Rusia en 1917, el campesinado siguió al proletariado porque siguiendo a los lideres burgueses no hubiera conseguido la tierra. En los años 20, una victoria campesina solamente hubiera significado una dominación imperialista, ya que la vieja clase capitalista había sido destruida y se había vuelto un sirviente del capital extranjero.

El ala centrista stalinista del partido representaba a la burocracia, especialmente a aquellos sectores cercanos al aparato de estado. En la opinión de Trotsky la burocracia no tenía una firme base de clase y no apoyaba ninguna alternativa social por fuera de su propio engrandecimiento; estaba de esta forma destinada a vacilar políticamente entre la izquierda y la derecha. Pero como parásito de la plusvalía producida por los trabajadores, se encontraba necesariamente inclinada a la derecha, en contra de los intereses del proletariado.

“El socialismo en un solo país”

Los problemas económicos de la Unión Soviética fueron reforzados por el conservadurismo de la burocracia incluso cuando Lenin estaba vivo. Más tarde ellos fueron confrontados con la política burocrática resumida en la frase de Stalin “construir el socialismo en un sólo país”. Este camino fue inspirado por la derrota de la revolución fuera de Rusia. Mostrando cada vez menos confianza en la clase obrera a medida que su propio poder burocrático se expandía, las autoridades soviéticas buscaron en el extranjero aliados con quienes alinearse contra su principal antagonista, el imperialismo británico. Su política dejo de estar dictada por el internacionalismo proletario siendo reemplazad por maniobras de colaboración de clases impulsando al proletariado internacional a apoyar a los elementos burgueses “anti-imperialistas”. Su noción de la defensa de la revolución obrera paso a ser la defensa de los intereses nacionales -- su propio poder.

La nueva estrategia tomo abiertamente la forma de oposición a la teoría de la revolución permanente, incluso cuando la revolución bolchevique había probado la certeza de esta perspectiva. A medida que la lucha de fracciones se desarrollo tras la muerte de Lenin, la revolución permanente se convirtió en un tema mayor para Stalin y Bukharin, siendo uno de los puntos mas defendidos por parte de la izquierda. Como vimos en el capítulo 2, Trotsky y otros adherentes sostenían a la revolución permanente como un programa especifico para Rusia. El mismo no fue visto como una guía para el trabajo comunista hasta inmediatamente después del triunfo de la revolución de 1917, y se mantuvo sin desarrollar en la actividad practica o impresa.

Stalin y sus seguidores proclamaron que la Unión Soviética podía alcanzar el socialismo a pesar de su aislamiento basándose en sus propios recursos políticos y materiales. Pero el socialismo no puede ser construido en el atraso; la única forma de evitar el sojuzgamiento de las masas a la ley del valor era luchar por extender la revolución a los países avanzados. La política relentizadora de la burocracia y su profundo cinismo hacia la revolución proletaria los llevo a dar consejos erróneos y ayudar a la derrota de la revolución Alemana de 1923. En 1926 ellos rechazaron romper con la aristocracia sindical laborista que llevo la huelga general de los trabajadores británicos a la derrota, dándole de esta forma a la traición la cobertura de la revolución rusa.

El primer gran desastre de la burocracia ocurrió en China. El KOMINTERN decidió que una etapa revolucionaria burguesa era necesaria bajo el liderazgo del Kuomintang (KMT) de Chiang Kaishek, un partido nacionalista burgués, que de acuerdo con Stalin, defendía los intereses de los trabajadores, de los campesinos y de la burguesía “anti-imperialista”. Stalin invocó la antigua teoría de Lenin de “la dictadura democrática del proletariado y el campesinado” para justificar su línea. Trotsky peleo una batalla imposible en el KOMINTERN y en el partido soviético contra el “bloque de cuatro clases” del partido comunista chino con los nacionalistas burgueses, una política que los llevo a un entrismo permanente en el Kuomintang y a la bienvenida del KMT en el KOMINTERN. La realidad mostró la corrección de los pronósticos de Trotsky cuando durante la guerra civil de 1925-1927, el “democrático” KMT capituló al imperialismo, rompió su alianza con los comunistas y masacro a los trabajadores de Shangai.

Los sucesos de China hicieron que Trotsky reviviera la teoría de la revolución permanente y la aplicase a otros casos además de Rusia. La teoría original sostenía que el proletariado debía realizar las tareas democráticas burguesas dado el rol contrarrevolucionario de la burguesía nacional. Como hemos visto, esta clase, inmersa en las relaciones feudales y otras relaciones pre-capitalistas, temía cambiar cualquier tipo de propiedad por el temor a abrir las puertas a la revolución al proletariado. Después de la experiencia de la guerra mundial y con el análisis de Lenin de la época imperialista, quedó claro que la principal barrera para el desarrollo de las fuerzas productivas y para la consecución de las demandas democráticas dejaron de ser las relaciones pre-capitalistas, sino el capitalismo mismo en su forma imperialista.

Además muchas formas pre-capitalistas se fueron convirtiendo en capitalistas en contenido. El caso chino fue decisivo. Bajo el Kuomintang, las antiguas relaciones sociales de China fueron subordinándose a las necesidades del imperialismo -- a pesar de la afirmación stalinista de que la lucha en China consistía en democracia versus ‘feudalismo”. Así como la revolución rusa puso sobre el tapete la centralidad de un partido revolucionario independiente, la revolución china lo destacaba de forma negativa. Trotsky concluyo que la única forma posible para que China consiguiera la independencia era por medio de una revolución proletaria, apoyada por los campesinos y asociada a la revolución internacional.

A pesar de la humillación de la derrota en China, su consecuencia fue que el stalinismo aumentó su influencia dentro del partido comunista soviético y de otros partidos comunistas. A pesar de las advertencias de la izquierda fueron correctas, la derrota generó un creciente cinismo hacia la posibilidad del triunfo de la revolución obrera en cualquier lugar. El pesimismo junto con la perdida de China como una potencial burguesía nacionalista, aumento la tendencia al aislamiento nacional de la burocracia. La idea de que la URSS debía fortalecerse así misma como una nación con el objeto de sobrevivir se volvió dominante siendo su consecuencia “el socialismo en un sólo país”.

En casa, la burocracia no sólo aumento sus ataques a la oposición de izquierda; al dejar de lado la lucha internacional de los trabajadores, también aumento el control sobre los trabajadores en casa. En el último periodo de la NEP la izquierda fue perseguida políticamente: exilio en Siberia, poblados de reclusión, y persecución a los judíos. La oposición peleo heroicamente, pagando un gran costo humano, contra la reacción burocrática que estaba corrompiendo las tradiciones proletarias del socialismo y el bolchevismo.

“La acumulación socialista”

La lucha e la oposición de izquierda en defensa de los intereses proletarios tuvieron lugar a nivel teórico y practico. Dada la vital importancia de los debates en el único estado obrero del mundo, los errores teóricos de los líderes de la oposición tuvieron grandes consecuencias.

Preobrazhensky fue el caso mas destacado. Él expandió la idea de una lucha entre la conciencia socialista y las herencias del capitalismo representadas por la ley del valor. Él considero esta lucha como una batalla entre dos leyes, la ley del valor y la “ley de la acumulación socialista primitiva”. Por esto para él significaba la necesidad del estado obrero de expandir la producción en el sector estatal de la economía, mayormente en las grandes empresas y en la industria pesada, por medio de la expropiación de parte de la plusvalía producida por los campesinos. Si el sector estatal fuera abandonado a su autodesarrollo basado en la plusvalía que el producía, el crecería a la “velocidad de un caracol” (frase de Bukharin), y la clase obrera permanecería como una minoría de la población por un largo periodo.

La acumulación estatal era ciertamente necesaria, pero la teoría de Preobrazhensky estaba equivocada. El carácter dual de la producción en un estado obrero no puede representarse como un combate entre dos leyes, la ley capitalista del valor y una ley socialista de acumulación. Primero que nada, ya hemos visto que la acumulación es una tarea capitalista inconclusa que el estado obrero debe culminar. Las leyes de acumulación se derivan de la ley del valor, no se contraponen. A corto plazo, la acumulación va en contra del aumento del nivel cultural y de vida de las masas; obviamente se puede conseguir más rápidamente si las masas sacrifican su inmediato nivel de vida y todos los recursos son dedicados al desarrollo de más medios de producción. A largo plazo, si el capital fijo domina sobre el trabajo -- esta es la meta suprema de la acumulación -- entonces todos los demonios del capitalismo desaparecerán, y la propia acumulación se vera debilitada.

No es la acumulación por parte del estado a expensas de la pequeña burguesía y el campesinado específicamente socialista. Alcanzarla transfiriendo plusvalía de las unidades más pequeñas y débiles del capital a las mayores, centralizadas y más avanzadas unidades va en contra de la ley del desarrollo capitalista. Incluso si toda la economía fuera puesta bajo la propiedad del estado, la acumulación aun será un sobreviviente del capitalismo. La tarea socialista seguirá a la orden del día: desarrollar el nivel cultural y material de los trabajadores, reducir la jornada laboral, conseguir que las masas administren su propio estado, aumentar la igualdad, etc. La lucha contra la ley del valor continuara.

La razón por la que la teoría de Preobrazhensky esta equivocada es que la conciencia del proletariado que combate la ley del valor no es una ley ciega e independiente del deseo de los trabajadores. No hay ley que regule la planificación conciente (otra que la del valor -- la cual restringe la planificación y produce la escasez existente en nuestra sociedad). Los intentos de Preobrazhensky de formular su propia ley no fueron nada objetivos. Ellos solo reconocieron el nivel de atraso económico de la sociedad soviética. La mejor interpretación que se puede hacer es que la ley de Preobrazhensky fue un esfuerzo para dar una cobertura teórica a la estrategia de industrialización de la oposición de izquierda. Pero tuvo el efecto de dibujar una línea de separación entre el sector estatal y el sector privado, como si la ley del valor pudiera penetrar al primero solamente desde fuera. Adoptada inconscientemente por los stalinistas, esta teoría confundió durante varias generaciones a muchos comunistas opositores.

Como muchos bolcheviques, Preobrazhensky había llegado a la conclusión de ver a la acumulación como algo inherentemente progresivo y no reconoció la necesidad de una oposición consciente contra las asfixiantes normas capitalistas. Esto dejo a los trabajadores desarmados ante los ataques stalinistas. Stalin uso la idea de la supremacía de la acumulación para aplicar de hecho la ley del valor contra la clase obrera -- en particular, para implementar sus consecuencias: desigualdad, aristocracia obrera, imperialismo, etc.

La transformación de Preobrazhensky de la conciencia proletaria combatiendo la ley objetiva del valor fue una demostración de cinismo hacia la capacidad revolucionaria del proletariado. No fue una casualidad que el fuera uno de los primeros opositores de izquierda en capitular ante Stalin. El se opuso a la lucha de Trotsky contra Stalin sobre China, aceptando fatalmente la derrota de los trabajadores y no viendo la necesidad de luchar por una alternativa. Capitulando a la super-industrialización que ejecutó Stalin al final de los años 20, el sostuvo que esta política era lo que la oposición de izquierda había propuesto --mientras que Trotsky amargamente observo que la “planificación” de Stalin reducía el nivel de vida de los trabajadores en lugar de aumentarlo.

Muchos de los capituladores fueron motivados por el carrerismo y por deseos personales de romper el ostracismo en el partido y el exilio en Siberia. Algunos se volvieron cínicos y acordaron con que los métodos brutales de Stalin eran la única forma de alcanzar el socialismo sobre las espaldas de un proletariado atrasado. Pero la motivación de estrategas como Preobrazhensky era más profunda. La luchas iniciales de la oposición contra el crecimiento a velocidad de caracol sostenido por Stalin-Bukharin consiguió el apoyo no sólo de aquellos militantes que se dedicaban al proletariado y al internacionalismo; ellas también atrajeron a comunistas motivados por la necesidad del desarrollo nacional. Estos últimos fueron los elegidos de Stalin una vez que abandono a Bukharin y abrazo su política de acumulación nacionalista.

El conservadurismo de Bukharin

Bukharin, el teórico detrás del cual el ala stalinista operaba a mediado de los años 20, reflejaba la desmoralización que surgió a consecuencia de las derrotas internacionales. Previamente en el ala ultra-izquierdista del partido, se adaptó rápidamente al polo conservador. En la cuestión del valor, donde la izquierda trotskista sostenía que la meta del estado obrero era restringir la operación de la ley del valor, Bukharin sostuvo que el estado debía utilizarla para controlar la economía. El escribió:

Cuando hablamos de nuestro crecimiento económico sobre la base del mercado (este es el significado de la NEP desde un dado punto de vista), nosotros de esta forma refutamos la visión de que la acumulación socialista se opone a la ley del valor. Hablando figurativamente, nosotros forzamos a que la ley del valor sirva a nuestros propósitos. La ley del valor nos asiste, y por extraño que parezca, prepara de esta forma su propia destrucción.

Para Bukharin, el plan fue una anticipación de lo que la competencia espontánea determinaría, sin las incertidumbres y las crisis de un mercado sin regular. Esto significaba de hecho rechazar la batalla contra los efectos de la ley del valor. La política inversa de Stalin a finales de los años 20 (Capítulo 4) puso fin a este discurso, pero el concepto retorno durante la segunda guerra mundial.

En 1925 Bukharin fue tan lejos que exigió a los campesinos ricos que se “enriquecieran a si mismos”. Más precisamente, el argumento que “las granjas prosperas tienen que ser desarrolladas y con ese objeto ayudas le serian provistas a los campesinos medianos y pobres”. Esta estrategia intento construir recursos para el socialismo, pero en realidad sólo podía desarrollarse a expensas de los trabajadores urbanos y los campesinos más pobres. Además un campesinado capitalista fuerte era una amenaza de muerte para el estado obrero. Objetivamente, de esta forma Bukharin y sus aliados estaban preparando el camino para la contrarrevolución.

Bukharin subestimo el peligro de la contrarrevolución por intermedio del capitalismo privado porque el temía a otra amenaza: la restauración capitalista por medio de un estado poderoso:

Arribaremos ... a la situación en la cual todas nuestras declaraciones, el canto de la internacional, la forma de gobierno soviética, sólo permanecerán en la superficie, mientras el contenido interno habrá sido transformado: este contenido se corresponderá con los deseos y las esperanzas de una nueva capa burguesa la cual constantemente aumenta, volviéndose mas fuerte y que por medio de cambios lentos y orgánicos conseguirá transformar el carácter del estado soviético poniéndolo de poco a poco en el camino de una política puramente capitalista. ...

La antigua burguesía, que vivía de la caridad del zarismo, será de esta forma reemplazada, gracias a la revolución rusa, por una nueva burguesía ... la cual antes que anda, hará su camino bajo el signo nacionalista pero escondiéndose en una fraseología y en las banderas del internacionalismo con el objeto de avanzar hacia una nueva Rusia capitalista y burguesa, fuerte y poderosa.

La clase obrera puede mecánicamente derrotar a su adversario, puede físicamente tomar posesión de lo que existe pero puede al mismo tiempo ser absorbida por fuerzas culturalmente adversas. Este peligro inevitablemente amenaza a toda clase obrera que quiere conquistar el poder del estado. Si esto ocurre, nosotros nos transformaremos a nosotros mismos, sin darnos cuenta, desde nuestra base proletaria en una nueva formación social.

Mostrando que la herencia capitalista de la URSS podía ser restablecida por medio de una transformación del aparato de estado en una nueva clase burguesa, la advertencia de Bukharin fue premonitoria -- pero por ellos de dejo de estar basada en una concepción cínica y fatalista del proletariado. El atribuía el peligro a un proceso automático, subestimando la necesidad de aumentar rápidamente el status material de los trabajadores. Sin dudas el peligro representado por la cultura atrasada de los trabajadores fue inicialmente el obstáculo más peligroso, pero rápidamente cedió el primer puesto al crecimiento del aparato burocrático. Lenin luchó contra este peligro en la última parte de su vida, y Trotsky lo atacó, remarcando el efecto de la escasez:

El primer intento de crear un estado sin burocracia fallo, en primer lugar, por la inexperiencia de las masas en el autogobierno, la falta de trabajadores calificados dedicados al socialismo, etc. . Por ello rápidamente después de las primeras dificultades aparecieron otras más profundas. Así, la reducción del estado a tareas de ‘contabilidad y control”, con la continua disminución de las tareas de coercitivas, demandada por el programa del partido, y asumida como condición de su contenido general, no se concreto.

Fue la condición de escasez económica de Rusia la que produjo el nuevo estrato de burócratas pequeño burgueses. Trotsky indico que Lenin, en sus preocupaciones sobre el nivel cultural de los trabajadores, había subestimado seriamente la burocratización. Trotsky escribió que la subestimación de Lenin de estas dificultades “se explica por el hecho de que el programa estaba basado plenamente en la perspectiva internacional”.

En lugar de quejarse de los trabajadores en lugar de apuntar al aparato stalinista, Bukharin se negó a ver el peligro real. Aplicando la hipótesis al proletariado en todos los lugares, el tomo cada vez posiciones más conservadoras sobre las perspectivas de la revolución internacional, la única esperanza para la URSS. La solución creada bajo estas premisas fue un desastre: adaptación al campesinado y las fuerzas pequeño burguesas del capitalismo privado. El resultado fue que la fracción de Bukharin en el partido contribuyo a la capitulación burocrática hacia las fuerzas burguesas durante la NEP. En contraste con la colectivización burocrática de la agricultura que Stalin aplicó unos años después, a la política de Bukharin para el campesinado aumentaba los riegos de penetración imperialista en el URSS. La industria soviética, avanzando lentamente según la formula de Bukharin, no seria capaz de alcanzar la demanda de los campesinos prósperos; en su búsqueda de bienes de capital y de ocio, ellos inevitablemente recurrirían al mercado mundial, subordinando a Rusia a este.

Mirando atrás a la industrialización soviética, es claro porque Bukharin y Stalin fueron capaces de acordar en “el socialismo en un sólo país” a pesar de sus diferencias. Stalin apoyaba una política de “construcción brutal del socialismo” comandada de arriba hacia abajo, mientras Bukharin prefería un modo moderado y autartico. Ambos consideraban a la revolución internacional como poco probable. La burocracia inconscientemente sentía lo mismo, su estreches y pragmatismo los llevo a construir una economía nacional sin ninguna expectativa internacional. Su objetivo fue el “socialismo” nacional para defenderse de la amenaza imperialista. Los burócratas de ninguna forma eran burgueses en conciencia: ellos aun odiaban al imperialismo y al capitalismo domestico. Pero su cinismo hacia el proletariado fue el punto de inicio de su degeneración y de la contrarrevolución.

La popularidad de las ideas de Bukharin entre muchos izquierdistas hoy en día refleja su actitud desesperanzada hacia las perspectivas del movimiento obrero, unidas a la idea de que el programa de la oposición de izquierda hubiera llevado a una centralización igualmente asustante para las clases medias que las políticas de Stalin. El esquema autartico de Stalin obviamente se volvió en tal desastre que incluso estos fatalistas se ven forzados en encontrar una alternativa pro-burguesa a él. Pero el programa de Bukharin, no tiene nada que ver con el socialismo genuino: la sociedad sin clases conseguida por medio del poder proletario. No era otra cosa que “capitalismo en un sólo país” por otros medios.

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