El siguiente artículo fue publicado en Proletarian Revolution Num. 80 (Otoño 2007)

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Venezuela: Chávez vs. la Clase Obrera

Julio 2007

El escenario político en Venezuela se ha centrado en la discusión del “Socialismo del Siglo XXI”. Luego de su reelección en diciembre del 2006, el presidente Hugo Chávez comenzó a anunciar consistentemente nuevos programas y planes como parte de su “marcha hacia el socialismo”. Gran parte de la izquierda internacional habían alentando la “revolución bolivariana” en Venezuela todos estos años -- y se han vuelto incluso más entusiastas durante este último año.

La LRP se ha manifestado contra esta ola desde sus comienzos. Hemos sostenido que el carácter político de Chávez y su régimen son capitalistas, específicamente de corte populista. La función básica del liderazgo populista es prevenir que la clase obrera desarrolle un total entendimiento del sistema capitalista y la necesidad de derrocarlo. Sin embargo, dado el creciente odio al imperialismo y la explotación, esto sólo puede llevarse acabo efectivamente mediante una figura populista e carismática que sea capaz de expresar y simbolizar lo que la gente realmente siente, aun cuando el objetivo de esta es la manipulación. Como escribiéramos anteriormente, “Chávez, como otros populistas, afirma retóricamente representar al ‘pueblo’ contra las ‘elites’, con el propósito de prevenir el desarrollo de la conciencia de clases y su inevitable desafío al mismo capitalismo.” (Ver ¡No a la intervención de Estados Unidos en Venezuela!)

Chávez ha tenido enfrentamientos con los EE.UU., los cuales han contribuido grandemente a realzar su prestigio entre las masas como luchador contra el imperialismo. Pero como hemos demostrado, su perspectiva básica no es acabar con el imperialismo, sino solamente adquirir más influencia para los sectores de capitalistas venezolanos dentro del sistema imperialista. De la misma manera, mientras ha sido obligado a otorgarle concesiones a la clase trabajadora y a los pobres, Chávez no esta por la terminación de la explotación y opresión. Por lo tanto, mientras defendemos a Venezuela contra el imperialismo y defendemos también cada conquista o reforma que beneficie a la clase obrera y a los pobres, somos abiertamente opositores políticos al régimen de Chávez -- como lo somos también de todos los regímenes burgueses de cualquier tipo.

Detrás del “Socialismo del Siglo XXI”

No obstante, el cambio en la retórica de Chávez significa algo. En los pasados últimos años, Chávez ha estado bajo una creciente presión para cumplir lo que prometió a las masas. Se ha hecho evidente que la amenaza de un derrocamiento del gobierno alentado por el imperialismo, bajo cualquier apariencia, ha retrocedido. Al mismo tiempo, las ganancias petroleras han alcanzado cifras récord durante los últimos tres años. Así es que la confianza y las esperanzas de la clase trabajadora se han elevado. Como respuesta, Chávez ha elevado el nivel de gastos de beneficencia social, y ha elevado la retórica aún más, con el propósito de mantener el apoyo de las masas. Especialmente importante para el régimen es la necesidad de mantener bajo control las luchas de la clase obrera. Este ha sido el motivo principal detrás del “Socialismo del Siglo XXI” de Chávez.

Ahora Chávez no afirma exactamente que el socialismo ha sido alcanzado ya, pero si mantiene que existe un “proceso revolucionario” en marcha, conduciendo hacia el socialismo. Para los marxistas esto no es difícil para penetrar. Chávez se ha opuesto explícitamente al principio marxista de que una revolución real, un vuelco en las relaciones de producción, es necesario para alcanzar el socialismo. En su programa “Aló Presidente” del 22 de julio reiteró sus pasadas posturas de que el marxismo “es una tesis dogmática cuyo estilo ya ha sido superado, y que no se encuentra de acuerdo con la realidad cotidiana.” Él agregó que “la tesis que mantiene que la clase obrera es el motor del socialismo y la revolución son obsoletas.” De esta manera rechaza el principio marxista de que la toma del poder estatal por parte de la clase trabajadora es el paso necesario hacia la consecución del socialismo. Y de esta manera rechaza la definición marxista del socialismo como una sociedad sin clases.

¿Entonces qué queda? Lo que Chávez denomina “socialismo” se encuentra aún dentro del marco de un esquema de desarrollo nacionalista burgués, excepto que moviliza a las masas con una retórica radical, un rasgo necesario del populismo. De ahí surgen las “cooperativas”, que son persistentemente pregonadas como la nueva “economía social”. Por lo general no son más que micro empresas pequeño-burguesas que utilizan mano de obra informal y no sindicalizada. Ellas emplean ahora el cinco por ciento de la fuerza de trabajo, mientras persiste todavía un desempleo masivo, el trabajo informal y la pobreza. Estas son una base para que Chávez consiga apoyo político, pero realmente son una parte insignificante de la economía.

El “Socialismo del Siglo XXI” significa explícitamente el mantenimiento de una economía mixta, aunque con un gran rol reservado para el estado en la gerencia de industrias importantes como la del petróleo. Sus nacionalizaciones siempre incluyen una compensación total para los capitalistas, y estas no han reducido el nivel de inversión y la operación imperialista en Venezuela.

Una columna financiera de la revista New Yorker lo estableció claramente:

Si esto es socialismo, es el socialismo más predispuesto a los negocios que se ha diseñado...Los Estados Unidos continúa siendo el más importante socio comercial de Venezuela. Gran parte de estos negocios son el petróleo: Venezuela es el cuarto mayor proveedor de Estados Unidos, y Estados Unidos es el mayor cliente de Venezuela. Pero el flujo comercial va en ambas direcciones y a través de muchos sectores. Estados Unidos es el mayor exportador mundial a Venezuela, responsable por un tercio de sus importaciones. Los rascacielos de Caracas están decorados con rótulos de Hewlett-Packard y Citigroup, y Ford y la G.M. son líderes del mercado allí. Y, aunque la retórica de Chávez se ha vuelto más extrema, los dos países se han vinculado más: el comercio entre Estados Unidos y Venezuela se ha incrementado en un treinta y seis por ciento en este último año. (8 de enero)

El peligro bonapartista

Se pueden encontrar discusiones similares sobre el medio favorable a los negocios en Venezuela en una cantidad de publicaciones internacionales de corriente regular. Pero si Chávez es básicamente un defensor del capitalismo e incluso del imperialismo, ¿por qué hay sectores de los imperialistas y de la oposición burguesa doméstica que son tan hostiles? A veces Chávez ha reducido las ganancias de estos sectores o ha recortado sus maneras de hacer negocios, aunque por lo general la atmósfera de inversión extranjera como la habilidad de los capitalistas nacionales para obtener ganancias es muy fuerte.

Lo más que los indigna es que ven al populismo radical de Chávez como un juego muy peligroso -- y puede ser que estén en lo cierto. Pero dada la rebeldía de las masas, él tiene que dedicarse a lo que se denomina el “doble discurso”. Por un lado, públicamente garantiza en multitudes de ocasiones la defensa de la propiedad privada y la inversión extranjera. Y sostiene esas garantías con acciones que sirven a los intereses imperialistas, tales como pagar todas las deudas de regímenes anteriores al de él con el FMI, y suministrándole de forma segura el petróleo para la máquina bélica de EE.UU. Pero al mismo tiempo sus discursos están repletos de retórica revolucionaria y antiimperialista.

El efecto total consiste en que ha animado a la clase trabajadora, creándose problemas para si mismo. Ha habido un creciente número de luchas, y existe un masivo incremento de opinión a favor de las nacionalizaciones sin compensación, por el control de la industria a manos de los trabajadores y a favor de otras medidas socialistas e antiimperialistas que las masas desean. Así, continua con sus malabares políticos de balancearse entre los intereses capitalistas/imperialistas y el de las masas, Chávez ha aumentado su rol como gobernante bonapartista e caudillo.

Por más que Chávez haya sido democráticamente electo, él ha tendido a gobernar por decreto, ha concentrado el poder en la rama ejecutiva del gobierno y ha elevado en gran medida el rol de las fuerzas armadas como su principal base de poder. Estos factores siempre representaron un gran peligro para la clase obrera, como hemos señalado en el pasado. Pero este peligro se ha incrementado recientemente, por ejemplo, a través de la aprobación de una ley reguladora que le ha permitido lanzar un enorme número de decretos que le otorgan “poderes especiales” sin precedencia, tanto para legislar como para ejecutar. Chávez aún precisa disciplinar los sectores de la oposición y a los enemigos particulares dentro de la burguesía. Pero los capitalistas de la oposición e imperialistas no son su objetivo principal. Incluso su muy publicitado rechazo a renovar la licencia del anti-chavista canal RCTV fue más simbólico que un castigo real. Él no ha tenido problemas para pactar con otros simpatizantes del golpe de estado, en los medios y en otros sectores. La medida contra RCTV se tomó para incrementar el poder del estado. Mientras se actuaba contra un oponente derechista en este caso específico, sentó un precedente siniestro para la censura de la clase obrera y la actividad izquierdista.

Los marxistas ven al bonapartismo como inevitable bajo un régimen populista de colaboración de clases operando en condiciones de crisis, ya que solamente un gobernante autoritario fuerte puede atar conjuntamente las clases que en la realidad se encuentran en profundo conflicto. La objetivamente débil burguesía nacional está fundamentalmente atada al imperialismo, por un lado; y la objetivamente fuerte clase obrera tiene sentimientos socialistas y antiimperialistas, por otro lado. Cualquier Bonaparte simula ser un árbitro poderoso y recto actuando sobre las clases contendientes, actúa como quien únicamente está exclusivamente dotado con la habilidad para tomar decisiones por el bien de la sociedad en su conjunto. Detrás de esta pretensión, todo caudillo bonapartista descansa sobre el poder armado del estado burgués, y gira hacia la supresión de la clase obrera cuando así lo cree necesario.

La trampa del PSUV

La pretensión de Chávez de conducir una lucha mortal contra el imperialismo está diseñada de forma decorativa para justificar apretarle las clavijas a la clase obrera y la izquierda en nombre de la “unidad”. El arma principal que se prepara es el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). El régimen bonapartista se ha embarcado en una campaña de alta presión para crear un gran partido populista. Este partido incluirá el ejército, desde los altos grados hasta los bajos, y los sectores pro-Chávez de la clase capitalista. Los capitalistas son sus verdaderos aliados; ellos se han organizado recientemente dentro de un agrupamiento convenientemente denominado “Asociación de Empresas Socialistas”. Las “empresas socialistas” son los magnates de la vieja guardia de la banca, de la hotelería y los textiles, así como también la “boliburguesía” de la nueva guardia. (Este es el término apto para los nuevos estratos de ricos propietarios y empresarios que ganaron su posición social a través de contratos y oportunidades distribuidas por el gobierno de Chávez a sus amigos). Es notable que el líder de la Asociación sea un ex dirigente del Partido de la Acción Democrática, uno de los viejos partidos capitalistas tradicionales cuyo dominio neoliberal provocó una rebelión de masas en 1989.

El PSUV también incluye trabajadores y campesinos, quienes en muchos casos son obligados a sumarse para no perder sus empleos o los fondos para proyectos comunitarios. En un estilo típicamente populista, la campaña de reclutamiento del PSUV ha sido adornada con toda una suerte de estructuras “de base” y la verborrea “participativa”. Nada de esto es decisivo o marcará alguna diferencia en el carácter de clases del PSUV. Chávez es indiscutiblemente quien origina y el líder decisivo del partido.

El propósito principal del PSUV será controlar las luchas de la clase trabajadora, como está claro por la insistencia de Chávez para que las corrientes sindicales y de partidos de izquierda se disuelvan en su partido. Como él afirmó en un evento del PSUV en marzo, “los sindicatos no deberían ser autónomos, se debe terminar con esto.” El chavismo sólo tiene espacio para líderes sindicales, de izquierda y organizaciones que estén dispuestos a funcionar como herramientas del aparato de estado burgués. Y las corrientes políticas, incluyendo las tendencias izquierdistas, que no están dispuestas a disolverse en el PSUV están ya siendo señaladas como “contrarrevolucionarias”.

Las luchas de los trabajadores

El gobierno de Chávez ha estado jactándose de los grandes éxitos de su campaña de reclutamiento para el PSUV, reportando casi 6 millones de afiliados hasta ahora -- en un país de 26 millones de personas. La clase obrera y los pobres apoyan a Chávez, pero estos números de reclutados en poco tiempo pueden ser sólo un producto de la maquinaria del poder del estado. No obstante, incluso aunque el partido se entiende como un arma de un gobierno capitalista dentro de un estado capitalista, no significa que el PSUV tendrá éxito en derrotar a la clase obrera. Los trabajadores venezolanos son de mentes socialistas, optimistas e invictas como clase. Al mismo tiempo que ellos apoyan a Chávez ha habido un crecimiento de las luchas laborales, un indicio de un creciente sentido para los trabajadores de que el momento para presionar a favor de sus demandas finalmente ha llegado. Y en muchos de estos casos las acciones de los trabajadores han estado en conflicto con lo que desea Chávez -- incluso si los trabajadores no están totalmente concientes de esto aún.

Un primer ejemplo es la toma de una fábrica de cerámicos por parte de los trabajadores, la Sanitarios Maracay, que ha durado por más de nueve meses. (Maracay es la ciudad capital del estado de Aragua.) Los trabajadores están luchando por la nacionalización sin compensación y el control obrero. Han resistido los frecuentes esfuerzos del gobierno por una solución negociada con sus antiguos patronos a causa de las amargas experiencias pasadas. El 24 de abril estos trabajadores fueron violentamente atacados por la policía y la guardia nacional, y los líderes sindicales fueron arrestados en su ruta a Caracas para unirse a los trabajadores de otras luchas por la nacionalización. Un mes más tarde iniciaron una huelga regional en Aragua para apoyar la ocupación de la fábrica, en oposición al uso de la fuerza contra los obreros y para denunciar la posición de Chávez sobre la autonomía sindical. No solamente eso, sino que la huelga fue llevada a cabo explícitamente en solidaridad con las luchas de otros trabajadores que han estado luchando por un aumento de salarios, mejores contratos, el fin del trabajo informal subcontratado y demás asuntos por similares.

En general la cantidad de huelgas y protestas por tales demandas, como también por la nacionalización y el control obrero, se ha incrementado -- incluyendo en sectores importantes como el petrolero que es vital, así como también en el acero, la industria automotriz, y entre los trabajadores del gobierno. (Al momento de la publicación de este artículo, los trabajadores en Sanitarios Maracay parecen haber sido impedidos a avanzar, a causa del sabotaje del estrato de los supervisores y administrativos en alianza con el Ministro de Trabajo. Para nuestros lectores en español pueden buscar más información y actualizaciones en www.aporrea.org y en www.jir.org.ve.)

Trotskismo y centrismo

La todavía fuerte confianza de Chávez en el apoyo de las masas significa que las acciones de la mayoría de los trabajadores no están sujetas a ataques físicos -- aunque ha habido una creciente represión. Ciertamente todos los asaltos y amenazas, tanto verbales como físicos, contra el movimiento sindical y otros sectores en lucha, deben ser denunciados cuando ocurran y también entendidos como presagio para el futuro.

Pero quizás la amenaza inmediata mayor consiste en el ataque crónico sobre el nivel de conciencia de la clase obrera. Los pronunciamientos retóricos sobre el “socialismo” y la “revolución” arrojados por el régimen, ahora combinados con la campaña forzada para unirse al PSUV, tienen un propósito. Están diseñados para prevenir que los estratos más políticamente avanzados de la clase obrera alcancen claridad respecto al programa de la revolución socialista y al partido proletario de vanguardia que ellos precisan.

En cualquier sociedad capitalista, las apariencias superficiales distorsionan las relaciones sociales reales. Esto es clave para la dominación de la clase trabajadora por el capital. El partido revolucionario de vanguardia es el órgano de los trabajadores de conciencia avanzada; su meta es cortar a través de las apariencias superficiales y revelar las reales relaciones y el camino a seguir en cada coyuntura. Es la más alta expresión de conciencia proletaria y es el arma indispensable para un genuino derrocamiento de las relaciones capitalistas.

La mayor parte de la falsa izquierda internacional ha estado aplaudiendo el falso socialismo de Chávez. Pocos grupos de izquierda están dispuestos abiertamente a decir que no ha habido revolución, ningún rompimiento con el imperialismo o el capitalismo -- ni siquiera un “proceso” en esa dirección. Esto es cierto incluso para muchos grupos que se autodenominan trotskistas y por lo tanto reivindican la herencia revolucionaria y los métodos de la revolución bolchevique. Gran parte de la izquierda también apoya la disolución de los partidos existentes en el PSUV. La tradición marxista define como centristas a aquellos grupos de izquierda que oscilan entre la retórica revolucionaria y los actos reformistas. Este fenómeno centrista se ha extendido durante largo tiempo entre lo que hoy pasa por trotskismo.

Las raíces del centrismo seudo-trotskista de hoy día se remontan a la derrota de las luchas (internacionalmente hablando) de los trabajadores posterior a la Segunda Guerra Mundial. El movimiento trotskista, nacido bajo débiles condiciones en los años 1930, realizó esfuerzos heroicos para reactivar el auténtico internacionalismo proletario. Pero fue destrozado bajo los ataques combinados del stalinismo, el nazismo y los poderíos democrático-burgueses. Y el reavivamiento del imperialismo posterior de la Segunda Guerra Mundial condujo a un cambio decisivo en su composición de clase, hacia el predominio de elementos pequeño burgueses. Al poco tiempo, el líder de la Cuarta Internacional, Pablo, trazó una teoría que mantiene que fuerzas de clases no trabajadoras han creado “estados deformados de obreros” en muchos países. (Ver La expansión stalinista, la Cuarta Internacional y la clase obrera)

La teoría del estado obrero deformado fue una burla del principio básico marxista de que la emancipación de la clase trabajadora sólo puede ser llevada a cabo por la misma clase. Reflejaba una desmoralización producto de las derrotas de la clase obrera y el cambio del punto de vista clase. Los países de Europa Oriental se volvieron supuestamente proletarios cuando los stalinistas tomaron el poder -- pero estaban “deformados”, no “degenerados” como la Rusia soviética, una etiqueta que admite evasivamente que los trabajadores nunca tuvieron el poder estatal. La teoría atribuye cambios sociales revolucionarios a los stalinistas pequeño-burgueses, quienes no solamente no dirigieron la clase obrera al poder, sino que de hecho aplastaron las luchas anticapitalistas obreras para que en su lugar se instalaran gobiernos de coalición con políticos burgueses. Sólo después de que los trabajadores habían sido totalmente derrotados fue que los stalinistas se animaron a desbancar a sus socios burgueses para crear sus fraudulentas “democracias populares”.

La teoría violaba la creencia de Trotsky de que el stalinismo se había convertido irrevocablemente contrarrevolucionario. No fue una mera casualidad que el mismo medio “trotskista” que había adoptado esta visión capituló de igual manera ante reformistas y nacionalistas burgueses contrarrevolucionarios en otros lugares. El hecho de que el grueso de los grupos internacionales había roto su conexión proletaria con la herencia de Marx, Lenin y Trotsky fue ampliamente demostrado en la lucha en Bolivia en el 1952: ninguna sección significativa del movimiento internacional se opuso al apoyo del POR al frente popular liderado por la burguesía.

De ahí se ha demostrado una y otra vez que la mayoría de los alegados trotskistas no tienen confianza en el potencial revolucionario del proletariado. En esto consiste el problema central de su devoción a Hugo Chávez. Gran parte de la izquierda clase media ve al populista Chávez como el salvador que llevará a cabo la emancipación de las masas, o al menos jugará un papel progresista durante un periodo extendido de tiempo. No consiguen entender que el populismo, igual al reformismo, es una trampa contrarrevolucionaria, y que es necesario un liderazgo revolucionario obrero en estos tiempos y en todas las etapas de la lucha.

La Fracción Trotskista

A nuestro entender, sólo un autodenominado grupo revolucionario en Venezuela se ha opuesto consistentemente a apoyar políticamente a Chávez -- la Juventud de Izquierda Revolucionaria (JIR), una pequeña sección de la Fracción Trotskista-Cuarta Internacional (FT-CI). Dada la centralidad de este tema nos abocaremos a examinar las políticas de la JIR y la Fracción Trotskista.

Consideramos que la Fracción Trotskista es una organización centrista de izquierda. (Ver Una respuesta al Llamado internacionalista de la Fracción Trotskista). Ellos hicieron un llamado a favor de una campaña por la independencia de clases en Venezuela. Sin embargo, como planteó nuestra respuesta, dañaron su propia causa realizando un llamado por una campaña conjunta de propaganda a grupos centristas que son probados colaboracionistas de clase. El Llamado no sirvió para elevar la conciencia entre los trabajadores avanzados en cuanto a los problemas con estos centristas.

Algunos centristas pueden romper con sus pasadas prácticas y unirse a las filas de los auténticos revolucionarios proletarios. Sin embargo, la FT-CI no puede seriamente reclamar que éste fue el caso con estos grupos centristas. No ha habido ningún movimiento significativo hacia la izquierda entre estos grupos. Por el contrario, el Llamado reflejó lo que ha sido la manera rutinaria del FT-CI de construir el partido revolucionario por muchos años. Las secciones de la FT-CI están proponiendo crónicamente frentes electorales y otros tipos de grandes bloques políticos a los grupos centristas a su derecha en todo momento, sin importar las circunstancias.

Este es el método opuesto al de Trotsky para construir la Cuarta Internacional. Los grupos centristas de hoy tienen muy poco en común con los inestables pero frecuentemente reales centristas en movimiento hacia la izquierda, a quienes Trotsky se acercó en los años 30 cuando trataba de construir la original Cuarta Internacional. Por lo tanto, en estos momentos no creemos que una política de reagrupamiento revolucionario sea generalmente factible, y no estamos de acuerdo con el método de la FT-CI a favor de llamados crónicos y bloques. Las agrupaciones centristas e incluso reformistas de izquierda experimentarán en el futuro un genuino tumulto político interno, más probablemente con una más que intensa erupción de lucha de la juventud y la clase obrera, en combinación con una profunda crisis económica. Pero ahora el crónico pedido de una “unidad” izquierdista sólo desorienta al estrato avanzado.

Los líderes sindicales

En Venezuela la mayor parte del ala militante del movimiento sindical está encabezada por trotskistas nominales. La Unión Nacional de Trabajadores (UNT) fue fundada en la primavera del 2003 como alternativa a la Confederación de Trabajadores de Venezuela (CTV); la CTV apoyó la cesantía de los patrones reaccionarios en 2002, que trató de desestabilizar el régimen de Chávez. La UNT obtuvo una amplia adhesión, y los grupos de líderes más izquierdistas dentro de ella se volvieron la fuerza de movilización para una gama de luchas.

Todos los líderes de la UNT apoyan a Chávez, pero desde un comienzo han tenido desacuerdos secundarios sobre cuánta autonomía y militancia el nuevo movimiento sindical debería tener con relación al gobierno. El líder más conocido es Orlando Chirino. Él se convirtió en uno de los 25 “coordinadores” de la UNT cuando fue creada, con la idea de que las elecciones fueran celebradas en el futuro. Chirino, Stalin Pérez Borges y otros sindicalistas con perfiles de izquierda dirigen la C-CURA (Corriente Clasista Unida Revolucionaria Autónoma) dentro de la UNT. Hay otras cuatro corrientes de liderazgo, todas ellas más cercanas al gobierno.

La dirección de la C-CURA se encuentra atada a la internacional nominalmente trotskista, Unidad Internacional de los Trabajadores-Cuarta Internacional (UIT-CI), centrada en la Argentina. Esta identidad política es importante. La UIT tiene sus raíces en el grande e infame oportunista Movimiento al Socialismo (MAS) dirigido por Nahuel Moreno, que colapsó con su muerte en el 1987. La UIT se basa acriticamente en el legado colaboracionista de Moreno. Recientemente la UIT apoyó la candidatura presidencial del populista Evo Morales en Bolivia. (Vea Bolivia: Expectativas revolucionarias y amenazas reaccionarias)

El papel político de la UIT en Brasil es también explícitamente populista. Su sección en Brasil funciona como una tendencia interna dentro del populista Partido del Socialismo y la Libertad (PSOL). El PSOL fue fundado en el 2005 por izquierdistas, incluyendo un parlamentario relacionado con la UIT, quien había sido expulsado del Partido de los Trabajadores (PT) del presidente Lula después de muchos años de subordinación leal. El nuevo partido presentó como candidata presidencial a Heloisa Helena, quien está afiliada a la Secretaríado Unificado Mandelista de la Cuarta Internacional. Entre sus más extravagantes posiciones electorales estaban su oposición al derecho de la mujer al aborto y su defensa de los intereses de la compañía estatal brasileña del petróleo en Bolivia, donde las masas han estado luchando durante mucho tiempo a favor de la expropiación. Nada de esto evitó que la UIT elogiara al PSOL.

La UIT ha probado consistentemente su función como obstáculo para la independencia de clases: su residencia permanente en la ciénaga pro-reformista/populista es autoevidente.

Chirino apoya al voto por Chávez

En Venezuela Chirino y sus acólitos han capitulado ante el populista Chávez, lo que no es sorprendente dada su práctica en otros lugares. La conducta política de Chirino está fuertemente influenciada por su sindicalismo además del contexto de la UIT. Él manifestó en una entrevista con la Campaña Británica de Solidaridad con Venezuela:

Hemos sido militantes políticos desde una edad muy temprana. Comencé como activista a los 11 años, y cuando tenía 16 empecé un activismo revolucionario conciente...por ese tiempo me volví un “trotskista” y lo expongo sinceramente. Pero ante todo he sido un líder sindical en este país, luchando en las trincheras, defendiendo la autonomía de los movimientos y su democracia, como la lucha por el socialismo. En este proceso de construcción de la revolución bolivariana y sobre todo desde que el presidente Chávez abandonó la prisión, hemos compartido mucho con él, hablamos mucho, estamos comenzando a construir un Frente Bolivariano de Trabajadores (FBT), fuimos fundadores del FBT como un frente donde todos los líderes sindicales tuvieron que juntarse, los que se identificaban con el presidente Chávez y el proceso. (http://venezuelasolidarity.org.uk/ven/web/2006/articles/orlando_chirino.html)

Chirino es ante todo un líder sindical, y eso impacta sobre el modo en que él opera y las presiones que sufre. Él siempre aboga por una “independencia” formal del sindicato con respecto al estado. Pero siempre se ha abstenido de construir una oposición política a Chávez; abandonó su base de trabajadores sin preparación para el predecible esfuerzo del régimen de Chávez para sofocar las luchas militantes. La subordinación de los líderes sindicales a Chávez en la práctica a través del tiempo invitó los ataques en esta coyuntura particular. De hecho, Chirino y sus compañeros políticos han estado respaldando a Chávez -- y ciertamente otros candidatos pro-Chávez menos populares en elecciones regionales y parlamentarias- previsiblemente de un modo consistente desde 1998. Ellos siempre plantean que es necesario combatir a la derecha local alineada con el imperialismo de Estados Unidos y “acompañar a los trabajadores” durante sus experiencias.

Hacia mediados de 2005, Chirino estuvo encabezando un partido en Venezuela conocido como la OIR (Opción de Izquierda Revolucionaria), como así también la corriente sindical C-CURA. La OIR y la C-CURA lideraron una coalición que promovía la formación del Partido de la Revolución Socialista (PRS). Un corresponsal de OIR dio un extenso informe sobre la reunión constitutiva del nuevo partido en julio del 2005, que se llevó acabo ante una concurrencia de 400 personas, principalmente líderes sindicales y activistas identificados con Chirino. Los selectos invitados internacionales para esta reunión fueron principalmente representantes de la UIT partidarios del PSOL y de su numerosa sección argentina. De igual manera fueron invitados grupos de chavistas de izquierda que se reclaman explícitamente por la revolución popular, y no por la revolución obrera. Estos grupos selectos están comprometidos explícitamente con la alianza “cívico-militar” que Chávez siempre pregona. De acuerdo a Chirino, su presencia en la reunión se basaba en “acuerdos prácticos en las luchas diarias”. (http://www.aporrea.org/endogeno/n63031.html)

El informe especificaba que Gonzalo Gómez, una importante figura de la OIR, habló largo y tendido sobre la necesidad del nuevo partido. Gómez mencionó que Chávez “define el gobierno como un ‘gobierno de los trabajadores’” -- y comentó que mientras ésta es la intención de Chávez, había una “falta de mecanismos reales para el ejercicio del poder de parte de los trabajadores”. Chirino cerró grandiosamente el evento enviándole al presidente Chávez un mensaje: “aquí estamos los trabajadores que luchamos todos los días, los que no robamos al erario público y le decimos con mucho respeto: póngase a la cabeza de un gobierno de los trabajadores y el pueblo.” (http://www.aporrea.org/endogeno/n63031.html)

Notamos que esto parece ser un intento de aplicar el lema “gobierno de los trabajadores” del Programa de Transición de Trotsky. La intención de Trotsky era que la demanda de un gobierno de los trabajadores fuese levantada tácticamente, como un reto dirigido a desenmascarar a los líderes reformistas de la clase obrera -- no como una cordial solicitud a un político burgués populista para que forme un gobierno de los trabajadores. Chirino está entre los peores farsantes que abusan totalmente del espíritu de la demanda, ¡como si Trotsky alguna vez abogaría por un frente popular!

La contraposición revolucionaria

Los revolucionarios basados en el marxismo no deberían tener problema alguno para alcanzar claras conclusiones sobre el proyecto del PRS. Mientras que los promotores de la C-CURA favorecen la independencia organizativa de la clase obrera, están también por la colaboración de clases que es la esencia del reformismo. Su enfoque general ha sido buscar que Chávez se mueva a la izquierda como vía de avance. Nadie podría haber creído que ellos estuviesen movilizando a la clase trabajadora hacia un partido político con el propósito de enfrentarse a Chávez. Eso era lo último en sus mentes.

Es también digno de mencionar que los líderes de la C-CURA/PRS, junto a un gran número de chavistas de izquierda sin pretensiones “trotskistas” o específicamente sin pretensiones hacia la clase obrera, hablan frecuentemente de “profundizar el proceso revolucionario” que dirige Chávez, sin contraponer una verdadera revolución obrera al estado capitalista de Chávez. Chirino ocasionalmente habla de revolución socialista como un proyecto para el futuro. Pero otros chavistas de izquierda hablan también de profundizar la revolución; quieren que Chávez lleve a cabo más nacionalizaciones y golpee más fuerte a la oposición y a los imperialistas, a quienes ellos ven como obstáculos para un mayor progreso para su patria.

Los militantes no han pensado en Chirino y su entorno para un nuevo partido político, pero si buscan en él una dirección. El problema es que el liderazgo que reciben de él refuerza sus confusiones y las extiende -- reclamando que Chávez ya lleva a cabo un “proceso” revolucionario que realmente puede defender sus intereses.

La perspectiva revolucionaria general para combatir direcciones reformistas y contraponerle una dirección revolucionaria se aplica aquí a la dirección de la C-CURA/ PRS. Los revolucionarios se suman a todas las luchas de nuestra clase para intensificar las mismas. Al mismo tiempo intervenimos abiertamente para advertir a nuestros compañeros trabajadores que las políticas que apoyan a Chávez de sus líderes sindicales comprometerán la lucha en cada uno de sus momentos claves. Somos francos sobre nuestras metas; declaramos nuestro deseo de pasar la prueba de las experiencias con nuestros compañeros trabajadores con el propósito de convencerlos de la necesidad de reemplazar las direcciones reformistas o centristas por una resuelta dirección revolucionaria. En otras palabras, queremos separar la base (las matriculas), la clase obrera, de las cúpulas que son sus engañosas direcciones.

No estamos de acuerdo en que un llamado a Chirino para que construya un partido independiente de los trabajadores sea útil en el presente. Es posible que tal demanda sea apropiada en el futuro, cuando el escenario político de la clase obrera sea diferente. Ahora si vemos que los ataques de Chávez a la autonomía sindical podrían empujar a Chirino y a sus seguidores hacia una postura más asertiva: ellos necesitan defender sus posiciones y prestigios como líderes militantes sindicales y mantener una base de apoyo entre las matriculas. Así habrá oportunidades de exigirle apropiadamente a Chirino y otros líderes sindicales que movilicen a la clase obrera para acciones y campañas específicas, para hacer avanzar las luchas por la independencia sindical y otras demandas futuras.

Los revolucionarios realizan tales demandas en el espíritu del frente unido: hacemos llamados a favor de acciones que puedan lograr victorias verdaderas si se llevan a cabo. Pero tenemos que asegurarles a los trabajadores que estén siempre prevenidos sobre el papel subyacente no revolucionario de Chirino. Más allá de la retórica que él utilice, él es fundamentalmente reformista. Él es sobre todo un agente laboral con discurso de izquierda que es mediador entre las matriculas y el régimen de Chávez.

Tenemos claras e profundas diferencias con la JIR sobre cómo los revolucionarios deberían intervenir para combatir las corrientes centristas o reformistas. Para comenzar, un representante de la JIR estuvo en el comité constitutivo del PRS. Desde la primera edición de su periódico En Clave Obrera, en septiembre de 2005, la JIR se identificó como parte del PRS en su título impreso. Ellos se entusiasmaron con el proyecto del PRS en un extenso artículo de su prensa. Decían que habían estado planteando la construcción de un “gran partido de los trabajadores venezolanos” desde abril, y por lo tanto se unían entusiasmados al llamado a discusión iniciado por la OIR y otros. Ellos mencionan con aprobación que hubo un llamado por un gobierno de los trabajadores en un documento que circuló para la discusión. Únicamente en la sección final de su artículo se lamentan de la “ausencia” de alguna discusión sobre Chávez o su gobierno en el documento, exponiendo que “es necesario explicar que es precisamente Chávez, que aún llamándose ‘revolucionario’ y ‘socialista,’ encabeza un gobierno que administra el capitalismo.”

Era necesaria una exposición total de las visiones políticas de los líderes del PRS que publicaron el documento y su actitud hacia Chávez. Sin embargo, eso no fue lo que hizo la JIR. Por el contrario, ellos actuaron como si el partido que deseaban pudiese materializarse bajo la dirección de Chirino, una postura que continuó durante más tiempo de lo necesario. La ausencia de alguna advertencia directa contra la engañosa dirección de la C-CURA estuvo criminalmente “ausente” del artículo de la JIR y otros que le siguieron.

La JIR y el Foro Social Mundial

En el Foro Social Mundial que tuvo lugar en Caracas en enero del 2006 con una asistencia de 70.000 personas la JIR también calló sus críticas al PRS. El PRS había lanzado un panfleto para promocionar su foro, “La Revolución Bolivariana y la Lucha por el Socialismo del Siglo XXI: ¿Poder de los Trabajadores o Colaboración de Clase?” El panfleto contiene únicamente alabanzas al PSOL, la UNT y al “triunfo electoral de Evo Morales” como ejemplos de “nuevos líderes y nuevas alternativas” a los “partidos y gobiernos que aplican las recetas de la globalización capitalista.” En el foro y en entrevistas ampliamente difundidas en el evento Chirino fue claro acerca de dónde se ubicaba. “Es necesario aún el apoyo y la lucha para mantener a Hugo Chávez como presidente, para garantizar la continuidad del proceso.”

La gran sorpresa no fue la línea política por la que abogaba Chirino -- sino la inhabilidad de la JIR a desafiarla. La JIR de hecho tuvo un orador en el foro del PRS. Tanto su orador en el foro como sus artículos subsiguientes deberían haberle hecho la contraposición a la línea que circularon Chirino y los otros líderes del PRS. Pero de acuerdo a sus propios informes la JIR nunca intervino de esta manera.

De hecho, dada la oportunidad para informar lo que había sucedido en el Foro Social Mundial, En Clave Obrera sólo destacó citas selectas de los discursos de Chirino y Stalin Pérez en ese foro conjunto, dándole una cobertura al evento de una manera que ni siquiera menciona ningún desacuerdo. Una entrevista con el portavoz de la JIR, Ángel Arias, fue publicada por la sección argentina de la FT-CI (La Verdad Obrera, num. 180). Arias si menciona que él no está de acuerdo con “las corrientes internacionales” que “sostuvieron que había que tener la estrategia de la construcción de partidos ‘amplios’, poniendo incluso como ejemplo al PSOL de Brasil, es decir construir partidos donde convivan reformistas y revolucionarios.” Al contrario, dijo que “Nosotros creemos todo lo contrario, que es clave la construcción de fuertes partidos revolucionarios, enraizados en la clase obrera luchando por la independencia política de los trabajadores. Esto es lo central ante la situación política que atraviesa Venezuela.” ¡Pero incluso aquí él se abstiene de mencionar exactamente quiénes puede ser los que abogan una solución de tipo PSOL!

Ninguna manera de construir sindicatos

La corriente sindical C-CURA de Chirino respaldó el voto a favor de la reelección de Chávez en una reunión en febrero de 2006, al poco tiempo de transcurrido el foro. Luego, en el segundo congreso de la UNT en mayo del 2006, con una asistencia de más de 2,000 delegados de todo el país, se desató una lucha intensa. Las restantes cuatro facciones de la UNT, ligadas más estrechamente al gobierno que la C-CURA, argumentaron ferozmente contra permitir que las estipuladas elecciones de los coordinadores de la UNT prosiguieran. Mantenían que dichas elecciones iban a interferir con la campaña para reelegir a Chávez en diciembre. La facción de Chirino, que estaba segura que iba ser la gran ganadora, abogaba por continuar con las elecciones sindicales -- con la estipulación que aseguraba que la UNT llevaría a cabo una campaña a favor de “10 millones de votos por Chávez” como prioridad número uno. Sostenían que tanto “la reelección del presidente Chávez como la independencia de la UNT deberían ser apoyadas simultáneamente a fin de ser capaz de criticar cuando fuese necesario.”

La lucha faccional que degenero a los golpes -- obviamente interrumpió el evento, y teniendo en cuenta que la mayoría de los informes pareció más bien una acción calculada de antemano: ya que todas las facciones excepto la C-CURA se retiraron después del intercambio de golpes. La facción de Chirino emitió posteriormente una declaración donde proponía que la UNT fuese conducida sin dirigentes electos en nombre de la “unidad”, hasta pasadas las elecciones presidenciales. Hasta el presente las elecciones de la UNT no se han llevado a cabo, una situación peligrosa y desmoralizante para las bases y un ejemplo gráfico de la naturaleza burocrática de todas las direcciones dentro de la UNT.

La JIR en el PRS

El 1 de julio el PRS mantuvo una sesión plenaria y tomó formalmente la decisión de apoyar a Chávez. Luego, en En Clave Obrera num. 6, anunció la decisión de la JIR de constituirse como fracción pública dentro del PRS, en oposición a la “mayoría”. No hubo explicaciones sobre por qué habían esperado tanto tiempo para dar el paso formal de la separación. Ellos comenzaron su comunicado de este modo:

Quienes confluimos en la tarea de construir el Partido Revolución y Socialismo (PRS), lo hicimos por la necesidad estratégica de construir un partido revolucionario, socialista e internacionalista que luche por conquistar un gobierno de los trabajadores y el pueblo pobre, es decir, que luche por la revolución obrera y socialista. Coincidíamos en esa necesidad porque a pesar de que los trabajadores y el conjunto del pueblo pobre venezolano venia protagonizando gestas heroicas, esto no llevo a un cambio verdaderamente revolucionario en el país...

Lo que es sorprendente aquí es la aseveración de la JIR de que existía desde el comienzo este acuerdo entre la JIR y el liderazgo de Chirino sobre la naturaleza del partido y su misión. De hecho, el mismo comunicado continúa hasta señalar que “la JIR ha venido luchando sistemáticamente (hacia el interior del PRS y también públicamente) para que el PRS levante una verdadera policía de independencia de clase.” Y después el documento describe las pasadas traiciones de la “mayoría”, tales como las decisiones perpetradas por la C-CURA para apoyar a Chávez dada cinco meses atrás.

Pero ellos luego procedieron a delinear una plataforma para el accionar del PRS que es muy similar a un argumento a favor del partido de vanguardia. Esta no es ciertamente la imagen del PRS que ellos habían estado delineando en su prensa pública. Ellos declaran en este comunicado que es la obligación de los revolucionarios “preparar políticamente a los trabajadores, desenmascarando y denunciando las políticas de Chávez, explicándole a las masas cómo él no defiende los intereses históricos de los trabajadores”, y que “una organización permanente de los estratos más políticamente avanzados de la clase obrera y la inteligencia revolucionaria es indispensable para confrontar las tendencias reformistas e conciliadoras, que son un obstáculo para la derrota del enemigo de clases.”

Si la JIR realmente tuvo intenciones de convertir al PRS en “una organización permanente de los más políticamente avanzados”, entonces contradice su intención de convertirlo en el vehículo para “un gran partido independiente de la clase trabajadora” -- que es lo que ellos mantenían usualmente en su periódico y folletos dirigidos a sus camaradas trabajadores. (Ver El Doble Discurso sobre el Partido). Estuvo ya bastante mal que le pidieran durante meses a Chirino que construyera al PRS como partido de masas. Ahora el comunicado de la fracción pública da a entender que estaban esperanzados en formar un partido revolucionario de vanguardia -- ¡con estos probados traidores de clases!

Y a todo esto la declaración de la fracción fracasa en dar una debida explicación detallando las razones por la cual la JIR permaneció en el PRS. Después de todo, si uno desea preparar políticamente a los trabajadores y enseñarles a confiar únicamente a su propia clase y no a Chávez, ¿Entonces cómo se demuestra eso adhiriéndose a un partido que apoya a Chávez? Se puedes aleccionar y aleccionar a los trabajadores acerca de su “independencia”, pero permaneciendo en el PRS envía en la práctica el mensaje opuesto -- que está bien permanecer en este partido que apoya a Chávez, mientras se sigan haciendo críticas.

No sólo eso, sino que el documento da la impresión inequívoca que aún es posible cambiar lo que la “mayoría” hace. No hacen incluso un llamado directo para sumarse a la fracción de la JIR o luchar para derrocar al liderazgo de Chirino. ¿Está todavía la JIR indispuesta a decir exactamente que el liderazgo de Chirino es precisamente una de las tendencias “conciliadoras” que necesitan ser confrontadas?

¿PRS vs. PSOL?

La JIR ha permanecido como fracción pública del PRS, aumentando a veces sus críticas de Chirino y sus amigos. Por ejemplo, después de que la C-CURA/PRS tomó la decisión de entrar al proyecto del PSUV de Chávez en enero último con el propósito de “discusiones”, En Clave Obrera (febrero 2007, num. 9) mantuvo que esta acción representó “la profundización de un camino ajeno a toda política obrera independiente.” Su artículo concluía que aquellos que lideran al PRS muestran su “completa postración al liderazgo del Presidente Chávez.” La JIR convocó “a los compañeros del partido que honestamente estén por una política obrera revolucionaria, a rever su actitud pasiva y complaciente con esta situación, y dar una pelea común para torcer ese camino.” Esto es, a pesar de sus críticas de Chirino y a pesar del hecho de que el PRS se había convertido en nada mejor y nada más que en un esqueleto de una organización, la JIR continuaba con sus esfuerzos incansables para cambiar al PRS.

Hubo una subsiguiente escisión dentro de la C-CURA/PRS cuando Chávez azotó a los líderes sindicales, exigiéndoles que repudiasen la autonomía sindical como requisito para entrar al PSUV. Stalin Pérez Borges y un número de otros líderes de la C-CURA decidieron tratar de entrar al PSUV de todos modos -- pese al asalto de Chávez a la autonomía sindical. Chirino y sus aliados decidieron quedarse fuera. Pero Chirino enfatizó que todos permanecerían en la C-CURA como cuestión fundamental.

Como respuesta de la JIR: En Clave Obrera (junio de 2007, num. 11) nuevamente hicieron un llamado a favor del gran partido independiente. “La importante fuerza sindical que es CCURA no puede quedar a merced de los pocos dirigentes de la corriente que han decidido sumarse a la creación del PSUV. ¿Conclusión? “Llamamos a los sindicatos clasistas, principalmente a CCURA a que luche por esta política y convoque en lo inmediato un Comité Promotor de un gran partido obrero independiente que se proponga ser la voz de los millones de trabajadores.” En síntesis, la JIR no le advirtió a sus camaradas trabajadores sobre el carácter político de los cofundadores del PRS y su historia de traiciones. Y peor aun, rechazaron separarse del PRS cuando cometieron traiciones decisivas frente a los trabajadores, votando a favor de Chávez y tratando luego de entrar al PSUV. La JIR sólo continuó haciendo públicas declaraciones que únicamente comunicaban que el liderazgo de Chirino podía ser convencido a revertir su curso.

En febrero del 2007 le escribimos a la JIR cuestionando su permanencia en el PRS. Ellos reconocieron haber recibido nuestra correspondencia pero nunca nos enviaron una respuesta.

La sección FT en Brasil comenzó en un camino similar cuando el PSOL se formaba en el 2005. Se entusiasmó con el proyecto del PSOL en sus comienzos, igual a como la JIR se entusiasmó con el PRS en Venezuela. Como con el PRS, no brindaron ninguna advertencia acerca de las fuerzas que encabezan el PSOL y el probable resultado. Pero se vieron obligados a romper con el PSOL: las posiciones reaccionarias que la candidata del PSOL Heloisa Helena asumiría en la campaña presidencial se revelaron. Por estas razones el PSOL no fue capaz de atraer a los estratos avanzados de los trabajadores que ellos deseaban alcanzar. Un artículo del FT en Estrategia Internacional Num. 23, “El fraude del proyecto del PSOL”, declaró que “La única conclusión a la que podemos llegar a partir de este balance es que al mezclar las banderas revolucionarias con las reformistas, las posiciones clasistas con las de la conciliación de clases, la que sale perjudicada siempre es la independencia de clase y la estrategia revolucionaria.”

¿No se pueden “mezclar las banderas de los revolucionarios con los de los reformistas”? Entonces depende de la JIR explicar qué es lo que todavía hacen en el PRS. En realidad no hay justificación de principios para permanecer allí. El hecho de que haya estratos militantes que estén bajo la influencia de la C-CURA no cambia el carácter oportunista de adherirse al fraude que es el PRS. De cualquier modo, constituye un mayor fraude peligroso debido a la importante influencia de los líderes sindicales sobre los trabajadores.

Los revolucionarios hubiesen deseado intervenir en los encuentros del PRS en sus comienzos, para conseguir audiencia entre los trabajadores de opinión revolucionaria. Pero nuestra meta hubiese sido utilizar cualquier interés que existiese entre los trabajadores para desenmascarar al falso e engañoso liderazgo del PRS y argumentar a favor del partido de vanguardia y la revolución socialista.

La centralidad del partido de vanguardia

La cuestión esencial que separa el trigo revolucionario de la paja centrista es la centralidad del proletariado y su partido, que representan su conciencia más avanzada. Pablo invocó la teoría de que los stalinistas contrarrevolucionarios eran capaces de hacer la revolución socialista y crear estados obreros; el morenismo no únicamente aceptó la misma teoría, sino que también capituló ante fuerzas no trabajadoras y antiobreras una y otra vez. Y capitulaciones similares continúan hoy. Esta claro que la disputa histórica sobre la existencia de “estados obreros deformados” ha resurgido de diferentes formas en el mundo de hoy.

La UIT y sus líderes sindicales asociados en Venezuela creen que deben adaptarse a Chávez -- pero, con los trabajadores, presionándolo hacia la izquierda. Claramente no creen que sea necesaria una revolución obrera. Pretenden utilizar a la clase obrera sólo como un ariete.

La Fracción Trotskista representa una escisión de extrema izquierda del morenismo, y hoy pretenden adherirse a la línea de clases en países donde las luchas han presentado la cuestión clara e profundamente, a saber Bolivia y Venezuela. Pero no han realizado ningunos avances a nivel teórico. Su seguidísimo de las fuerzas reformistas y de centroderecha muestra que todavía retienen la noción equivocada de que la conciencia de clases obrera no constituye el factor crítico.

Los trabajadores de avanzada deben estudiar las historias y los registros teóricos e prácticos de todos los grupos autoproclamados revolucionarios, para que así sean capaces por sí mismos de evaluar las visiones enfrentadas. El rechazo a capitular ante populistas como Chávez es ciertamente una prueba muy necesaria, en la que muchos centristas han fracasado. Pero el rechazo a priorizar la construcción del partido de vanguardia es también una cuestión para poner las organizaciones a prueba, y una en que tanto el FT-CI como la JIR han fracasado.

En Venezuela, la JIR se convirtió en la pequeña cola del gran fraude del PRS, y está lista para hacer lo mismo de nuevo. Lo que es necesario no es únicamente abogar a favor de la independencia de clases, sino llevar a cabo la lucha para alcanzarla que es verdaderamente el único modo real e posible de alcanzarla, defendiendo e proponiendo la causa de la independencia de un auténtico partido proletario internacionalista.


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